viernes, 28 de junio de 2013

Un hallazgo decepcionante

La prevención no funciona con los pacientes de alto coste.

Se calcula que más del 50% del gasto de la asistencia sanitaria de agudos se concentra en sólo el 10% de los pacientes. Así ocurre, al menos, en el programa Medicare de USA y parece que la situación es equiparable en el resto del mundo occidental. Se los suele etiquetar como pacientes de "alto-coste". El origen principal del mayor gasto asociado a la asistencia de estos enfermos sería consecuencia de la frecuentación de los servicios de urgencia y de los ingresos hospitalarios. Parece lógico, por ello, preguntarse en qué medida esos ingresos o atenciones en urgencias son evitables, para así focalizar de forma prioritaria sobre ese reducido grupo de enfermos cualquier programa de prevención encaminado a disminuir los costes asistenciales.

martes, 25 de junio de 2013

Móviles que nos van a curar

Beneficios de la móvil-salud

Se acaba de publicar un informe sobre los beneficios que podría tener el uso de los móviles para la gestión de las enfermedades crónicas que, en verdad, parece casi un cuento de hadas: si se utilizara esta tecnología con todo su potencial, en 2017 podrían ahorrarse unos 99.000 millones de euros en el gasto sanitario de toda la Unión Europea por un manejo más eficiente y efectivo de enfermedades crónicas como la EPOC, la diabetes o las patologías cardiovasculares. Y por si fuera poco, el impulso de esa tecnología, a la que denominan como móvil-Salud (mSalud), podría suponer un incremento del PIB de otros 98.000 millones de euros, fruto del aumento de la productividad que se produciría por el menor absentismo y la reducción de discapacidades y jubilaciones en estos enfermos mejor atendidos.

viernes, 21 de junio de 2013

Chequeos médicos para nada

Dudas sobre la efectividad de los chequeos médicos

Estamos habituados a ver, en forma de noticia, como el Papa, el Rey, los Presidentes de Gobierno y, en general, los grandes personajes se hacen periódicamente reconocimientos médicos para comprobar su estado de salud y poner pronto remedio, si fuera el caso, a los pequeños achaques que en estas revisiones pudieran detectarse. La lógica de esta práctica parece sencilla y bien hilada: si algún mal está acechando escondido, mejor pillarlo débil y en pañales, cuando podemos doblegarlo con una simple colleja, que no crecido y musculado como un guerrero con el que igual ya no podemos ni a fuerza de pastillas, quirófanos ni legiones de galenos. Si algo hay que corregir mejor hacerlo antes, cuando apenas está brotando que luego cuando ya es leñoso y ha fijado inamovibles sus curvas y vicios. 

martes, 18 de junio de 2013

Incentivos económicos para reducir la mortalidad

¿Se puede reducir la mortalidad a base de incentivos económicos?

En USA y también en otros países como Gran Bretaña o Canadá se utilizan desde hace varios años incentivos económicos como estímulo o castigo (palo y zanahoria) para tratar de mejorar la calidad y reducir los costes asistenciales. A principios de abril de este año ya comenté en este blog la opinión que me merecen este tipo de incentivos, la capacidad que tiene el dinero de corromper cualquier idea o propósito, sus imprevisibles resultados y la estrategia más sensata de cimentar cualquier esquema de incentivos sobre una base ética o moral que sobre un  puñado de euros. Ahora vuelvo a la carga a propósito de un artículo de opinión publicado en JAMA con un sugerente título: "La moralidad de utilizar la mortalidad como incentivo financiero".

viernes, 14 de junio de 2013

Un caso para el equilibrio ético

Voluntades anticipadas y verdaderos deseos

Las voluntades anticipadas permiten extender la autonomía de las personas a estados futuros en los que pueden estar incapacitados por un deterioro de su estado de conciencia o de su situación mental para que también en esas circunstancias se respeten sus preferencias y deseos con respecto a su propia vida. En ese sentido, son documentos de una importancia trascendental para orientar la toma de decisiones de muchos pacientes en situación terminal o con un deterioro congnitivo severo y pueden facilitar mucho las actuaciones clínicas que han de llevarse a cabo en esos casos. Sin embargo, es imposible reflejar en un documento las infinitas posibilidades reales que pueden presentarse y, en ocasiones, la literalidad de lo expresado en esas voluntades anticipadas puede esconder matices no abiertamente detallados pero que configuran los verdaderos deseos del paciente y que pueden incluso entrar en contradicción con el contenido textual de lo expresado. Es un terreno resbaladizo, desde el punto de vista ético, pero este tipo de situaciones ocurre y puede ocasionar problemas emocionales y de conciencia importantes a los médicos y familiares que han de tomar decisiones presionados por la incertidumbre y la inseguridad de tener que interpretar lo que el paciente ha querido verdaderamente decir.