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miércoles, 5 de junio de 2013

Protocolos y arte médico

La toma de decisiones es todo menos simple.

Siempre he oído a mis compañeros médicos afirmar como una salmodia bien aprendida "los protocolos están para incumplirlos". Y la verdad, que como todas las frases que la sabiduría popular destila, también esta tiene cierta carga de verdad innegable y profunda. Con ella se quiere dar a entender que la toma de decisiones clínicas en situaciones reales exige evaluar tantas variables situacionales diferentes, tantos aspectos particulares, que si nos limitáramos a seguir como una máquina los dictados de un protocolo, las consecuencias y los resultados para los pacientes podrían ser, en determinadas circunstancias, catastróficos. La capacidad de la inteligencia humana para analizar y tener en cuenta un millón de aspectos no contemplados en la redacción de las guías, procedimientos o protocolos necesita de cierto grado de flexibilidad para poder seleccionar la decisión más apropiada en cada caso particular, incluso trasgrediendo o haciendo conscientemente lo contrario de lo que dice un determinado protocolo institucional. Este comportamiento se ha elevado incluso a la categoría de arte: el arte de la medicina.

viernes, 1 de marzo de 2013

Mejores resultados si paga la industria

Dime quién financia y te diré qué resultados obtienes

En un reciente estudio de revisión Cochrane, cuyo resumen se acaba de publicar en JAMA, se trataba de determinar si aquellos estudios financiados por la industria farmacéutica sobre medicamentos o dispositivos médicos tenían unos resultados más favorables y mayores sesgos que los financiados por otros medios. Los resultados no dejan lugar a dudas:

viernes, 11 de enero de 2013

Cuestión de confianza

¿Podemos fiarnos de las guías de práctica clínica?


A estas alturas de la película nadie duda, o se atreve a dudar,  de la utilidad de las Guías de Práctica Clínica (GPC), un "conjunto de recomendaciones desarrolladas de forma sistemática para ayudar a los clínicos y a los pacientes en el proceso de la toma de decisiones sobre cuáles son las intervenciones más adecuadas para resolver un problema clínico en unas circunstancias sanitarias específicas", según la definición del IOM (Clinical Practice Guidelines: directions forn a new Agency. IOM). 

Desde luego, dada la profusión de material bibliográfico existente sobre cualquier tema médico y la imposibilidad de cribar y absorber toda esa información, parecían el medio idóneo para transferir los avances del conocimiento científico a la práctica clínica diaria de una forma racional, objetiva y, también, científica. Por si acaso, porque no conviene dejar