No me lo creo
¡Ja!, ¡pues no va y me dicen que esto lo están haciendo a propósito!. Que se trata de un plan premeditado. Que están buscando a los tarugos de menos luces, a la flor y nata de los membrillos para ponerlos al frente del sistema y que éste se apague disuelto en la noche por falta de inteligencia. Que allí donde ven reverberar la más mínima agudeza, el más leve resplandor, el más insignificante destello de entendimiento o juicio acuden rápidamente como si se tratara de un incendio o una gran quema y lo apagan asustados enviando al destierro al portador de semejante atisbo de talento, no vaya a ser que se extienda como una gran combustión y destroce todos sus planes. ¡Ja!, ¡que no me lo creo!. Que han de ser astutos muy astutos y ladinos muy ladinos quienes diseñen esos planes tan bellacos de querer destrozar lo poco o mucho que funcionaba a base de considerable porción de tontos.


