Dudas sobre la efectividad de los chequeos médicos
Estamos habituados a ver, en forma de noticia, como el Papa, el Rey, los Presidentes de Gobierno y, en general, los grandes personajes se hacen periódicamente reconocimientos médicos para comprobar su estado de salud y poner pronto remedio, si fuera el caso, a los pequeños achaques que en estas revisiones pudieran detectarse. La lógica de esta práctica parece sencilla y bien hilada: si algún mal está acechando escondido, mejor pillarlo débil y en pañales, cuando podemos doblegarlo con una simple colleja, que no crecido y musculado como un guerrero con el que igual ya no podemos ni a fuerza de pastillas, quirófanos ni legiones de galenos. Si algo hay que corregir mejor hacerlo antes, cuando apenas está brotando que luego cuando ya es leñoso y ha fijado inamovibles sus curvas y vicios.















